miércoles, 5 de diciembre de 2012

Exposicion nº 10

Dos exposiciones en EL RETIRO de Madrid
Heimo Zobernig (Palacio Velazquez)
Jiří Kovanda (Palacio de Cristal)


-1-Heimo Zobernig (Palacio Velazquez)

Fechas: 9 noviembre de 2012 - 15 abril de 2013

Lugar: Palacio de Velázquez, Parque del Retiro

Organización: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y Kunsthaus Graz

Comisariado: Jürgen Bock

Heimo Zobernig (Mauthen, Austria, 1958) aborda con aspecto crítico diversos medios como la pintura, la escultura, el vídeo, la instalación, la intervención arquitectónica y la performance. En sus obras cuestiona el relato del arte en medios como la arquitectura, el diseño y el teatro al remover posiciones ideológicas subyacentes, reinterpretándolas con una característica economía de medios, materiales y metodologías.
Para este artista la reflexión sobre el propio modelo expositivo y su contexto adquieren un interés central en sus creaciones. Con motivo de esta retrospectiva a él dedicada en el Palacio de Velázquez el propio espacio expositivo adquiere relevancia como instalación contendor; Zobernig subvierte la función habitual de la obra de arte al descabalgarla de su aura, anulando el boato que rodea una exposición, y la distancia entre obra y público.
Así, los propios mecanismos expositivos toman el lugar de las obras y el espacio pasa a ser parte esencial de la muestra. El palacio se convierte en un lugar diáfano, quedando solamente algunos tabiques removibles procedentes de la exposición temporal anterior que suscitan un antagonismo entre permanencia-obsolescencia. Zobernig, mediante su alineación, convierte estos muros en obras escultóricas, al tiempo que denuncia su temporalidad. La estructura del palacio se viste con telones, configurando una escenografía grandilocuente e íntima en la que se exponen algunas de sus esculturas de menor formato.
La puesta en escena del arte constituye una reflexión patente en la obra del artista: telones, pantallas en blanco y elementos arquitectónicos como paredes temporales y suelos enmoquetados semejan una obra de arte minimalista que a la vez desempeña su función como soporte de otras obras. Se evidencia la escenificación del arte como motor del mismo. El público debería participar cuestionando su propio ser, además de como simple espectador, como vínculo entre objeto y discurso, de tal modo que se dé de en el espectador un fenómeno de apropiación y reflexión sobre la creación de significado dentro y fuera de las artes. Finalmente el espectador, así enfrentado a estas cuestiones sobre los métodos y formas de representación y exposición, deviene protagonista plural del proceso de resignificación del arte.

2-Jiří Kovanda. Dos anillos dorados
Fechas: 30 octubre 2012 – 24 febrero de 2013

Lugar: Palacio de Cristal, Parque del Retiro

Jiří Kovanda (Praga, República Checa, 1953) es un artista autodidacta que inició su carrera a mediados de los años setenta y cuya obra puede encuadrase, aún con matices, dentro del arte conceptual y del accionismo con vocación de apertura hacia la esfera pública. A través de una serie de acciones mínimas, a menudo casi imperceptibles, y de composiciones constructivas, collages e instalaciones realizadas con una gran economía de medios y de naturaleza deliberadamente precaria y efímera, Kovanda analiza la dificultad de establecer vínculos (físicos y afectivos) con el otro en el espacio urbano contemporáneo y trata de propiciar una reflexión crítica en torno a la relación entre lo público y lo privado, lo íntimo y lo social, lo visible y lo invisible, lo valioso y lo funcional. La radicalidad discursiva y la potencialidad visual del trabajo de este artista derivan, en gran medida, de su sencillez, de su retórica despojada y austera que huye tanto de la espectacularización como de la instrumentalización pedagógica, logrando generar una comunicación directa, aunque siempre sutil, con el espectador.
Su instalación Dos anillos dorados ha sido concebida de forma expresa para el espacio en el que se presenta: el Palacio de Cristal del Parque del Retiro de Madrid, un edificio vinculado al pasado colonial español en el que a través de la interacción de dos materiales muy diferentes, hierro y cristal, se consigue una monumentalización de lo invisible. Los anillos de oro que dan nombre a la instalación se encuentran en dos lugares distintos del Palacio, y aparecen sostenidos y enmarcados por una cuerda y un manto de hierba seca, dos objetos cotidianos muy habituales en las propuestas del arte povera que experimentan así un proceso de recontextualización por el que adquieren una visibilidad de la que normalmente carecen.









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