domingo, 19 de febrero de 2012

Clases 29 de febrero, 1 y 2 de marzo

Dia 29: Clase teorico-practica sobre maquinas. DOCUMENTACION QUE DEBEIS PREPARAR ANTES DE IR A CLASE:
  1. http://www.youtube.com/watch?v=oBSxikbjxxQ
  2. http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A1quinas_y_Almas
  3. http://www.museoreinasofia.es/exposiciones/2008/maquinas-almas.html
  4. http://www.exitmedia.net/prueba/esp/articulo.php?id=251
  5. http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A1quina
  6. ARTISTAS para ver en la web a las obras de: Leonardo da Vinci (maquinas) Aleydis Rispa, Simon Norfolk (la serie de maquinas y bombas IBM , LHC), la pelicula tiempos modernos de Chaplin, Germaine Krull, Duchamp, Umbo, Leger, Thomas Ruff, Man Ray, Fontcuberta, Peter Fraser, John Heartfield, Bernd & Hilla Becher, PSJM, 
  7. http://www.amnh.org/exhibitions/permanent/humanorigins/human/art2.php
Dia 1: Presentaciones de la lata BODEGON, obra personal y visita a la exposcion del Farnesio en la que vamos a participar

Dia 2: Conferencia en el aula 208 del artista IVO BAKKER http://ivbernard.blogspot.com/


ARTICULO ROSA OLIVARES MAQUINAS SENSIBLES 
Olivares, Rosa
Máquinas sensibles




Simon Norfolk. TERA 1 (detail), 2006
La absoluta fascinación del hombre por lo nuevo, por lo desconocido, es el origen mismo del desarrollo, del progreso y de toda esa aventura, no siempre alegre, que ha sido la historia de la humanidad. Fascinación por el fuego, por la primera punta de lanza, fascinación por la primera flecha que puede matar a un enemigo lejano, y sobre todo y cada vez más, fascinación por la máquina, por la tecnología, por el futuro. Porque la máquina es el deseo completo: es lo nuevo, pero es también el símbolo del progreso, y desde luego una especie de espejo para el hombre y, sobre todo, implica un deseo cada vez más cercano de alcanzar la perfección. En la tecnología como en ningún otro terreno el hombre busca la máxima rentabilidad, la belleza completa y la perfección como único objetivo. Cada generación de máquinas es más perfecta. El ordenador, como máquina más desarrollada, es el mejor ejemplo: una máquina con memoria, una máquina que efectúa cálculos mejor que el hombre, cuya memoria es impensable para un ser humano, con una velocidad en sus procesos infinita, una máquina de la que se espera que juegue al ajedrez, nos ayude a guisar, y a la vez dé la hora, que sirva como máquina entre las máquinas. El progreso debe ser esto, una máquina que nos acompañe.




Dieter Appelt. Light Time Machine, 1991
De la máquina, en sus futuras generaciones, se espera que sienta. Es decir, que se parezca al hombre aún más. Pero el cine ya nos ha enseñado que para que una máquina funcione realmente bien, es decir, obedezca a los deseos del hombre, no sólo no debe sentir sino que ni siquiera debe pensar. El cine moderno nos ofrece todas las posibilidades de maquinarias humanas o humanizadas desde 2001: Una Odisea del Espacio (Stanley Kubrick, 1968) hasta Yo, Robot (Alex Proyas, 2004). Todas estas películas han coincidido en el desastre que se produce cuando la máquina se salta esa sutil barrera del sentimiento, que conlleva deseo de amor, de libertad, de independencia; el derecho a tener un pasado, una memoria, y un futuro, un proyecto, una vida que vaya más allá de la duración.




António Júlio Duarte. Investigação científica. Instituto de Sistemas e Robótica, Pólo do IST, Lisboa, 2003
Cuando HAL 9000 decide tomar el mando de la nave en 2001: Una Odisea del Espacio empieza toda una historia de máquinas rebeldes, cuya construcción corresponde al hombre pero que demuestra que máquina y hombre deben evolucionar por caminos separados. David, el niño robot de Inteligencia Artificial (Steven Spielberg, 2001), sólo quería ser como los otros niños, que su madre le quisiera, pero pertenece a una generación de robots que debe ser destruida, nadie le dice que no tiene madre. Los replicantes de Blade Runner (Ridley Scott, 1982), más exactamente los Nexos-6, tienen prohibido el acceso a la tierra pero se rebelan y viajan en busca del "Padre", del productor (como vemos la familia es más fuerte que el desarrollo tecnológico), en busca de una identidad inexistente, en busca de una respuesta a la pregunta final: "¿Cuánto tiempo tengo de vida?". ¿De vida o de duración? (...)

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